10 enero 2009

Las profecías del Buscador de la Llama.

1. Litoral de D’Alessio


Tras llegar sin complicaciones a Arco del León, fui enviada al Litoral D’Alessio para informar al Manto Blanco. Los muertos vivientes estaban avasallando a los aldeanos del lugar pero me las arreglé para ayudar en el rescate de Hakewood, un pequeño pueblo situado en la costa del sur de Kryta. Después de esto me apresuré en avisar al confesor Dorian sobre el ejército de muertos vivientes que se estaba abriendo paso hacia el valle. El Confesor me envió a reunirme con su escriba, Dinas, que se hallaba salvaguardando un artefacto religioso llamado el Cetro de Orr y hacer que llegara a salvo.

 

2. Costa de la Divinidad


Como aliada y miembro honorario del Manto Blanco, se me invitó a participar en uno de sus sagrados rituales, la Prueba de los Elegidos. Me reuní con el magistrado Hablibion en Shaemoor y me adentré en la campiña con el Ojo de Janthir. Mientras viajaba hacia Loamhurst, el Ojo examinaba las almas de los habitantes de Kryta para descubrir a los Elegidos, que después se unirían a mi grupo con el propósito de viajar hacia Loamhurst, donde deposité el Ojo de Janthir en su pedestal sagrado. Fue todo un honor presenciar tal ceremonia en una tierra extranjera.

 

3. Territorio Salvaje


Tras llevar a los Elegidos a la seguridad de Loamhurst, el grupo entero fue capturado por una facción de bellacos, la Hoja Brillantes, y llevado al interior de la Selva de Maguuma. Como miembro del Manto Blanco consideré mi deber darles caza y rescatar a los secuestrados, pero lo que encontré en aquella selva me paró los pies. La Hoja Brillantes, que pensé que eran mis enemigos, no tenían ninguna intención de acabar con los Elegidos. De hecho, afirmaron estar rescatándoles del Manto Blanco. Ya no sabía qué pensar, pero esta tal Evennia, líder de la Hoja Brillante, no tuvo reparos en enseñarme lo que el Manto pretendía hacer a esos inocentes de Kryta.

 

4. Pantano de la Hematites


¡Evennia tenía razón! El magistrado Hablion y el confesor Dorian son unos asesinos. Me adentré aún más en la selva para presenciar la ceremonia en la que los Elegidos iban a participar tras haber sido seleccionados por el Ojo de Janthir. Fueron llevados a la Hematites, una enorme reliquia de piedra representando el poder celestial, donde Hablion presidió un salvaje sacrificio ritual dedicado a sus dioses paganos, los Ocultos. No pude intervenir a tiempo, pero me enfrenté enfurecida contra el canalla después de su ritual asesino. Hablion envió a sus secuaces, pero tras deshacerme de ellos me vi cara a cara frente a él y no mostré piedad.

 

5. Claro de la Aurora


Enfurecido tras la muerte de Hablion y la interrupción de su retorcido ritual, Dorian ordenó al Manto Blanca que exterminara hasta el último reducto de resistencia de la Hoja Brillante que quedaba en la selva. Huí con mis nuevos camaradas hacia las tierras de los druidas olvidados en un intento desesperado de reagruparnos. Buscamos una forma de abrirnos camino en el Círculo de Piedras de Denravi, donde los místicos solían reunirse antes de su repentina e inexplicable desaparición. Mientras nos acercábamos al portal, los traidores nos salieron al encuentro. Alguien había informado al Manto Blanco de nuestros planes de dirigirnos a Denravi, así que corrimos para salvar nuestras vidas con los enemigos a la zaga. ¡Y de nuevo, los justos prevalecieron! Encontramos el Círculos de Piedras y era un lugar tan hermoso que nos levantó el espíritu.

 

6. Provincia de Ribera


Mientras muchos de nosotros nos deleitábamos con la belleza curativa del Círculo de Piedras de Denravi, Evennia reclutó aliados en nuestra lucha contra el manto. Tuvimos suerte de contar con la ayuda de un poderoso mago, el visir Khilbrom. Este imperioso caballero había avisado al rey de Orr antes de que la isla explotara y se hundiera en las profundidades marinas. A cambio de su ayuda, Evennia había accedido a recuperar un artefacto proveniente de su tierra natal. En la oscuridad de la noche, me envió a la Provincia de la Ribera para reunirme con un espía dentro del Manto Blanco. Me abrí camino de patrullas y torres de guardia para alcanzar la fortaleza del Manto Blanco donde Dinas blandía el objeto tan querido por el visir: el Cetro de Orr. Escapamos llevándonos el Cetro, pero fuimos avistados por el Manto, así que tuvimos que apresurarnos hasta el Santuario Cay, donde el visir nos estaba esperando. Markis, extrañamente, no estaba en ninguna parte, aunque tampoco hubo tiempo de dar con él.

 

7. Santuario Gay


Todo parecía estar yendo de acuerdo a nuestros planes, pero después de entregar el Cetro al visir Khilbron, nos quedamos de piedra cuando Markis nos traicionó. Resultó que había estado confabulando con nuestros enemigos todo el tiempo. Contuve una horda del Manto Blanco mientras el visir invocó un barco de las profundidades que nos permitió escapar. Por desgracia, la Hoja Brillante se encontraba esparcida y yo me había separado de mis compañeros. No tuve tiempo ni de pensar sobre los errores del pasado, ya que no tardamos en llegar al Desierto de Cristal donde tenía la esperanza de conocer sus secretos para servir mejor a la causa. El visir me contó muchas historias grotescas de las pruebas que me esperaban si deseaba ascender, pero me aseguró que estas dificultades me llevarían a grandes victorias sobre el enemigo y sus Dioses Ocultos.


8. Dunas de la Desesperación


Hace tiempo, los elonianos, dirigidos por Turai Ossa, viajaron hasta el desierto para buscar la Ascensión. Y allí construyeron el Tempo de la Ascensión; pero esto enfureció tanto a los Olvidados, los servidores del desierto, que acabaron con ellos por culpa de sus crímenes. Para ascender, tuve que seguir una serie de caminos y completar un viaje. Encontré al Héroe Fantasma, la personificación espectral de Turai Ossa, y le conduje al trono de la Pellentia. Juntos llegamos  la Sala de los Héroes. Esto llamó la atención de los dioses y espero poder complacerles pronto en las pruebas finales de la Ascensión.

 

9. Río Sediento


El Héroe Fantasma me enseñó que tenía que purificarme durante la primera prueba. Después de una serie de escaramuzas contra los Olvidados, el Círculo de Runas por fin se abrió. Tras adentrarme en él, un terrible fantasma invocó un ritual y quemó mis imperfecciones terrenales. Al haber probado mi valía, me encontré aún más cerca de poder entrar en el Abismo.

 

10.  Cañón de Elona


El Héroe Fantasma llamó a esta prueba la “Prueba de los elonianos” y en ella aprendí la historia de su gente y su decadencia. Al ayudar al Héroe se formaron los tres trozos del Cristal de Visión; me encargué de devolver a la vida aquello que estaba hecho pedazos e infundirle algo de espíritu. Mi camino ya estaba despejado. El día del juicio en la Roca del Augurio estaba cada vez más cerca.

 

11. Roca del Augurio


En la última prueba de la Ascensión tuve que enfrentarme a mí mismo. Es imposible describir con palabras una experiencia tan poderosa. Fue doloroso y excitante, triunfal y frustrante todo al mismo tiempo. Al final, estaba segura de tener el poder que necesitaba para devolverles el golpe a los del Manto Blanco, pero también me di cuenta que aún me quedaba mucho por conocer de mi enemigo. Así que me dirigí al norte para buscar consejo de la gran dragona, Glint, de la quien dicen tiene una sabiduría profética. Puede que incluso me diga lo que me espera.

 

12. La Guarida del Dragón


Superé las pruebas de las defensas de Glint y conseguí una audiencia con la profeta. Me habló de las Profecías del Buscador de la Llama y creyó que yo era la verdadera Elegida que derrocaría a los Ocultos. Decía que éstos no eran dioses, sino una poderosa raza de hechiceros llamados Mursaat. Me enteré de que los del Manto Blanco también conocían las profecías, y por ello habían estaco acabando con los Elegidos, ya que sabían a ciencia cierta que uno de ellos representaba una amenaza para los maestros Mursaat. Glint también me contó que la traición de Markis no había llegado a su fin, ya que planeaba sacrificar a mis compañeros de la Hoja Brillante en una Hematites al sur de las Picoescalofriantes. Por último, Glint me abrió un portal cerca de mis amigos, para que pudiera rescatarles de una muerte segura.

 

13. Cuevas Heladas del Pesar


Sabía que iba a necesitar ayuda para salvar a mis amigos de la Hoja Brillante. Por suerte, los enanos de Deldrimor no habían olvidado todo lo que los humanos habíamos perdido mientras les ayudábamos en la guerra civil contra los enanos de la Cima de Piedra. En un intento por reparar esa deuda, se ofrecieron a liberar a Evennia y Saidra de su prisión, convirtiéndose así en nuestros nuevos aliados contra el Manto Blanco. Por desgracia, aunque pudimos llevar a Evennia a la seguridad del barco de Deldrimor que nos esperaba, esta victoria nos costó muy cara. Saidra pagó por nuestra huída con su propia vida, otorgándonos con su sacrificio el tiempo suficiente para escapar. Todos lamentamos su pérdida, pero Evennia fue la que peor lo tomó. Juró que los Mursaat pagarían por su muerte y por la de aquellos que habían caído en sus manos.

 

14. Minas de Hierro Moladune


Para enfrentarnos a los Mursaat, primero tuvimos que aprender cómo combatir el devastador ataque de su Agonía espectral, que destruye a todos los que se hallan sin protección. Viajé a una cueva cerca de la frontera de Áscalon, donde una antigua enemiga de los Mursaat bañó mi armadura con la Esencia de Eidolon. Así, armada hasta los dientes, le planté cara a Markis el traidor en su propia fortaleza. A pesar de contar con la ayuda de los Mursaat, llevé al bellaco ante la justicia. Que Grenth le juzgue con tanta dureza como se merece.

 

15. Torre del Trueno


Tras mi victoria contra Markis, me enteré de que a mis amigos de Deldrimor se les había obligado a abandonar su hogar. La Cima de Piedra, liderada por Dagnar Rompepiedras, el mismo enano que había acabado con la vida del príncipe Rurik en la Puerta de Escarcha, era quien controlaba ahora. Para empeorar más las cosas, un ejército del Manto Blanco liderado por el confesor Dorian que se dirigía a la capital de los enanos nos pilló en medio, indefensos. Ayudé al rey Jalis a asaltar la Torre del Trueno y recuperar su hogar, acabando con Dagnar Rompepiedras y vengando la muerte del príncipe Rurik de paso. Luego me uní a Jalis y a los enanos de Deldrimor en una gran batalla contra los del Manto Blanco, derrotando por fin al confesor Dorian y asestando un duro golpe al corazón del Manto Blanco. El visir apareció tras la batalla y trajo noticias sobre el verdadero centro de poder de los Mursaat además del de los miembros del Manto Blanco que aún quedaban con vida. Como muestra de solidaridad, el propio hermano del rey enano se unió a nuestra causa.


16. Anillo de Fuego


Después de algunas batallas más los líderes del Manto Blanco que aún sobrevivían perdieron todo su poder y sus propias vidas. Según el visir, todo lo que aún quedaba por hacer era destruir la gran arma de los Mursaat, la Puerta de Komalie. En lo más profundo de la Boca de Abaddon, el mayor volcán del Archipiélago del Anillo de Fuego, la puerta se halla protegida por Mursaat muy bien entrenados al mando de los más poderosos generales. Además, la zona está parapetada de trampas, muros blindados mágicamente y una gran cantidad de enormes golems encantados. De hecho, las defensas son tales que nos vimos obligados a abrirnos paso a través del territorio, muy poco a poco, y crear un punto de apoyo desde el cual lanzar nuestro ataque final. Por desgracia, perdimos a Brechnar Martillo de Hierro en el asalto inicial. Ahora recuperaremos fuerzas antes del ataque a la fortaleza en la Boca de Abaddon.

 

17. Boca de Abaddon


¿Cómo puedo haber estado tan ciega? Todo este tiempo confié en los consejos del visir Khilbron y pensé que nos ayudaba de corazón, aunque de hecho lo único que hizo fue seguir su propia agenda. Hice todo lo que se me pidió. Abrí la Puerta de Komalie, pero para mi desgracia descubrí que la puerta retenía a malévolos titanes y que los Mursaat estaban en realidad intentando proteger al mundo de su cólera. Cuando la puerta se resquebrajó, el visir se presentó como el Señor Liche haciéndose con el control de los titanes gracias al Cetro de Orr. Con los Mursaat destrozados, no quedó nadie, excepto yo, para detener al Liche. No me queda mucho tiempo para impedir que envíe a sus titanes por toda Tyria con el fin de gobernar el mundo.

 

18. Precipicio del Infierno


Me dirigí al Precipicio del Infierno con el Liche acosándome todo el camino. No dejó ni un solo momento de lanzarme titanes para frenarme a vez que abría portales en cada rincón de Tyria. Trataba de dominar el mundo con su nuevo poder, pero conseguí cerrar los portales e impedir su invasión. Para mi sorpresa, tuve que luchar contra el príncipe Rurik, el cual había sido reanimado por el Liche con el único propósito de tenerle a su servicio. Incapaz de desafiar a su nuevo maestro, Rurik atacó lleno de furia. Al final, derroté al príncipe y liberé su espíritu, y tras hacerlo me encaminé a la puerta abierta de Komalie para mi enfrentamiento final con el Señor Liche. Tras una batalla épica, le maté sobre la misma Hematites para que nunca pudiera amenazar al mundo de los mortales. Mi trabajo estaba hecho. No sé lo que me espera más adelante pero por ahora me dirijo a la Forja de Droknar para llevar al rey Jalis noticias sobre nuestra victoria.

09 diciembre 2008

Gmail Vs Hotmail

A pesar de ser Hotmail el sistema de correo electrónico que más se utiliza... tras compararlo con Gmail nos damos cuenta que deja mucho que desear. A partir de ahora utilizaré Gmail!!!
A continuación expongo unas cuantos motivos por los que llegar a esta conclusión:

- Gmail ofrece más de 7GB de almacenamiento, además va aumentando con el tiempo. La tasa de crecimiento es de aproximadamente 39 bytes por segundo. En cambio Hotmail solo ofrece 5 GB.

- En vez de tener que clasificar los mensajes en las clásicas carpetas... Gmail brinda la oportunidad de buscarlos directamente como si estuvieras buscando webs en Google. Además tiene un sistema de etiquetado, por el cual puedes poner un mismo mensaje con distintas etiquetas.

- Todos los mensajes estan contextualizados en conversaciones. Es decir, si entre otro usuario y tu os mandáis varios mensajes de correo, respondiéndoos el uno al otro en Gmail se mostrarán todos juntos, bajo la misma "conversación", como si de un chat se tratara. En hotmail se mostraran por separado y serás tu el encargado de reconstruir la conversación.

- Todos los contactos a los que mandas o de los que recibes e-mails desde Gmail se quedan grabados automaticamente en la agenda. En hotmail, debes agregar los contactos uno a uno.

- Gmail tiene corrector ortográfico el cual va revisando la ortografía mientras se escribe. Hotmail no tiene.

- Desde Gmail puedes chatear con otros usuarios desde la misma ventana del correo, sin necesidad de descargar ningún software. Dispone de videoconferencia (que por cierto... va mucho más rápido que por el msn), emotes, y la posibilidad de guardar las conversaciones de chat. También pone a tu disposición Google talk si lo deseas.

-  Gmail guarda automaticamente borradores de tus e-mails mientras los escribes. En cambio si en Hotmail estás escribiendo un mensaje y accidentalmente se cierra la pagina o se va la luz por ejemplo... no tienes forma de recuperar tu mensaje.

- La Bandeja de entrada de Gmail se actualiza automaticamente mientras la tienes abierta cada poco tiempo. La bandeja de hotmail debe ser recargada para que muestre los correos nuevos.

- En Gmail dispones de muchos temas y muchas posibilidades de personalización de la página.

- En Gmail no solo ves el título del mensaje en la bandeja de entrada, también ves la primera línea. Te sirve para discernir que mensajes son realmente importantes y que mensajes no lo son.

- También pone a nuestra disposición la opción de ver la información sobre la actividad en nuestra cuenta, con la que podremos ver si hay más sesiones abiertas y puedes cerrarlas (muy útil si pensamos que otra persona puede estar entrando en nuestro correo o si nos hemos dejado abierto el correo en cualquier lugar público).

- En Gmail siempre te llegan todos los correos. En cambio en Hotmail, hay veces que no llegan; y no digo que se pongan en la carpeta de no deseado... simplemente, desaparecen por el camino.